Este poema se tituló al principio:
"Las palabras tienen cuerpo y alma",
pero me parece más adecuado este otro:
Las palabras,
¡qué hermosas son las palabras,
todas las palabras!
Las palabras tienen cuerpo y alma
y, aunque no posean más materia
que la de unas ondas físicas,
son un sólido puente que se alza
entre las dos orillas
del río de la comunicación
por donde circula el entendimiento
entre quienes escriben y hablan.
Las palabras son como entes,
como los seres existentes
a los que definen y reemplazan.
Las palabras nos vienen de fuera
pero nos salen de dentro
con entidad, con fuerza,
con significado concreto
o dependiente de un contexto.
Las palabras dicen y hablan;
las palabras tienen forma,
poseen estética y son sonoras
como los instrumentos.
Las palabras son las partituras
de la melodía de los conceptos
que guardan entre sus notas
armónicos sonidos
que emanan de los objetos,
de las cosas, de los seres vivos,
de las ideas, de los espacios y los tiempos.
Las palabras son casi orgánicas,
tienen vida, evolucionan,
se transforman, e incluso mueren,
aunque hay palabras claves;
esas siempre permanecen.
Las palabras tienen familias
en donde cada una asume su papel correspondiente,
pero todas se mueven en varios campos
con distinto cometido, en sus acepciones;
son palabras pluriempleadas
que expresan diferentes nociones,
ideas…, a veces, muy distintas.
Las palabras son importantes por sí mismas,
son la base imprescindible de la cultura.
Las palabras acercan a las gentes,
entregándoles su esencia
haciéndolas compañeras
para que con ella se entiendan.
Las palabras son generosas,
recorren toda la Tierra
inundando toda su esfera
de interrogantes y respuestas.
Las palabras son necesarias
para que el mundo diga cómo rueda.
Las palabras tienen el rigor de la ciencia
o la sencillez de una letra;
pueden estructurar leyes enrevesadas
o manifestar emociones tiernas.
Las palabras son los eslabones
de la interminable cadena
con la que las personas expresan
sus inquietudes, sus preocupaciones,
sus descubrimientos, sus ideas,
sus sentimientos, sus proezas,
sus amores, sus promesas…
Las palabras nos representan
la forma precisa y elemental
que a los demás nos acerca
para contactar con ellos
para tenerlos cerca.
J.Teodoro,(27.07.2010), 13.10.2010
miércoles, 13 de octubre de 2010
jueves, 7 de octubre de 2010
Encaje perfecto
A mi esposa
Con las promesas más nobles posibles,
como un buen joven enamorado,
te ofrecí paraísos donde la sombra
refrescaba nuestros cuerpos acalorados.
Tú siempre estuviste conmigo,
a mi lado, juntos caminamos.
No dudaste en dejarlo todo
para acompañarme por desconocidos senderos,
que unas veces fueron sinuosos
y otras, más rectos fueron,
en ocasiones llenos de obstáculos
por entre escarpados terrenos;
tuvimos que quitar muchas piedras,
algunas pequeñas, otras…, guijarros tremendos,
trepando por la colina
atravesando los cerros
para encaramarnos a la cima
divisando la vega en su espacio extenso,
donde pace el ganado sonando sus cencerros.
Esta es la manera sencilla
de decir que colmamos nuestros sueños
de una forma compartida,
pactada de común acuerdo.
Tuvimos el premio del gozo
a nuestro constante esfuerzo,
viviendo transportados
a las orillas del cielo
por tantos instantes agradables
como en nuestras vidas sucedieron.
Te doy las gracias por acompañarme,
por no desfallecer en ningún momento,
por ser la mitad de nuestra obra
ajustada en leal acoplamiento
en un encaje perfecto,
estando siempre predispuesta
a dar las espaldas al desaliento,
con entereza, ánimo y coraje,
siempre optimista, siempre con buen gesto.
Recorrimos la juventud,
haciendo nuestros proyectos
que hubo que corregir muchas veces
porque no eran perfectos.
Pero allí estabas tú,
cogiendo el toro por los cuernos,
demostrando una valentía
que ya quisieran muchos toreros.
Pasamos por “nuestra vida”
haciéndonos mayores, ya, casi viejos;
todavía me pareces tan bonita
como fuiste en otros tiempos,
cuando tus permanentes rosadas mejillas
encendían en mí un incombustible fuego,
fuego del que aún saltan chispas
si tú lo atizas con tus besos,
esos besos amorosos, tiernos
que tus cálidos labios me dieron.
Aún me queda una promesa que hacerte
como prueba de lo que te quiero,
y es que “ pase lo que pase en adelante,
estaré contigo como fiel compañero
y si pudiera otra vez encontrarte
procuraría conquistarte de nuevo,
pues no me imagino la vida
sólo, o con otro acompañamiento,
pues yo soy tú y tú eres yo…
somos… nuestros complementos”.
J.teodoro Pérez,(17.06.2 008), Octubre,2010
Con las promesas más nobles posibles,
como un buen joven enamorado,
te ofrecí paraísos donde la sombra
refrescaba nuestros cuerpos acalorados.
Tú siempre estuviste conmigo,
a mi lado, juntos caminamos.
No dudaste en dejarlo todo
para acompañarme por desconocidos senderos,
que unas veces fueron sinuosos
y otras, más rectos fueron,
en ocasiones llenos de obstáculos
por entre escarpados terrenos;
tuvimos que quitar muchas piedras,
algunas pequeñas, otras…, guijarros tremendos,
trepando por la colina
atravesando los cerros
para encaramarnos a la cima
divisando la vega en su espacio extenso,
donde pace el ganado sonando sus cencerros.
Esta es la manera sencilla
de decir que colmamos nuestros sueños
de una forma compartida,
pactada de común acuerdo.
Tuvimos el premio del gozo
a nuestro constante esfuerzo,
viviendo transportados
a las orillas del cielo
por tantos instantes agradables
como en nuestras vidas sucedieron.
Te doy las gracias por acompañarme,
por no desfallecer en ningún momento,
por ser la mitad de nuestra obra
ajustada en leal acoplamiento
en un encaje perfecto,
estando siempre predispuesta
a dar las espaldas al desaliento,
con entereza, ánimo y coraje,
siempre optimista, siempre con buen gesto.
Recorrimos la juventud,
haciendo nuestros proyectos
que hubo que corregir muchas veces
porque no eran perfectos.
Pero allí estabas tú,
cogiendo el toro por los cuernos,
demostrando una valentía
que ya quisieran muchos toreros.
Pasamos por “nuestra vida”
haciéndonos mayores, ya, casi viejos;
todavía me pareces tan bonita
como fuiste en otros tiempos,
cuando tus permanentes rosadas mejillas
encendían en mí un incombustible fuego,
fuego del que aún saltan chispas
si tú lo atizas con tus besos,
esos besos amorosos, tiernos
que tus cálidos labios me dieron.
Aún me queda una promesa que hacerte
como prueba de lo que te quiero,
y es que “ pase lo que pase en adelante,
estaré contigo como fiel compañero
y si pudiera otra vez encontrarte
procuraría conquistarte de nuevo,
pues no me imagino la vida
sólo, o con otro acompañamiento,
pues yo soy tú y tú eres yo…
somos… nuestros complementos”.
J.teodoro Pérez,(17.06.2 008), Octubre,2010
Generosidad infinita
Cuando veas la Aurora despertar
esparciendo por el espacio su claridad
precediendo el anuncio diáfano
del Sol por la inmensidad
con su redondez anaranjada
que al Cielo se quiere elevar ,
salúdala con alegría
porque enciende la oscuridad.
Trae noticias de esperanza
para el día que va a comenzar
dando impulsos a la vida
que se empieza a espabilar
sacudiendo el sueño de la noche,
desperezándose atrevida
para poderse incorporar.
La Aurora se va diluyendo,
comienza la actividad,
mientras los seres nocturnos
dejan de laborar
ocultándose en sus guaridas
hasta el ocaso solar.
Da gracias maravillado
por los dones recibidos
por el Rey de la Creación
que para ti los ha construido
con generosidad infinita
antes de que empezaran los siglos;
disfruta de tanta belleza
y sé solidario con ella
para que se conserve sin mella
y aún, se supere a sí misma
con tu colaboración más extensa,
según mandato divino,
según divina encomienda,
desde el comienzo del tiempo
cuando empezó a preverla
para que fuese nuestra casa terrena
mientras estuviéramos en la Tierra,
que aquí llegamos sin nada
y Él nos la dio como prenda
para gozarla y cuidarla
para quienes tras nosotros vengan;
que la encuentren adecentada
porque ya es muy longeva
y de tanto maltrato humano
puede terminar deshecha.
El buen Padre no quiere eso,
quiere que se la quiera,
que Él la convirtió en el taller
donde se modelen almas perfectas,
que una vez cumplidas sus tareas
suban a la Cumbres Eternas,
donde el dolor no existe,
donde no existen las penas,
porque la paz es la cotidiana faena.
J.Teodoro P., 12.06.2008), Octubre'2010
esparciendo por el espacio su claridad
precediendo el anuncio diáfano
del Sol por la inmensidad
con su redondez anaranjada
que al Cielo se quiere elevar ,
salúdala con alegría
porque enciende la oscuridad.
Trae noticias de esperanza
para el día que va a comenzar
dando impulsos a la vida
que se empieza a espabilar
sacudiendo el sueño de la noche,
desperezándose atrevida
para poderse incorporar.
La Aurora se va diluyendo,
comienza la actividad,
mientras los seres nocturnos
dejan de laborar
ocultándose en sus guaridas
hasta el ocaso solar.
Da gracias maravillado
por los dones recibidos
por el Rey de la Creación
que para ti los ha construido
con generosidad infinita
antes de que empezaran los siglos;
disfruta de tanta belleza
y sé solidario con ella
para que se conserve sin mella
y aún, se supere a sí misma
con tu colaboración más extensa,
según mandato divino,
según divina encomienda,
desde el comienzo del tiempo
cuando empezó a preverla
para que fuese nuestra casa terrena
mientras estuviéramos en la Tierra,
que aquí llegamos sin nada
y Él nos la dio como prenda
para gozarla y cuidarla
para quienes tras nosotros vengan;
que la encuentren adecentada
porque ya es muy longeva
y de tanto maltrato humano
puede terminar deshecha.
El buen Padre no quiere eso,
quiere que se la quiera,
que Él la convirtió en el taller
donde se modelen almas perfectas,
que una vez cumplidas sus tareas
suban a la Cumbres Eternas,
donde el dolor no existe,
donde no existen las penas,
porque la paz es la cotidiana faena.
J.Teodoro P., 12.06.2008), Octubre'2010
martes, 5 de octubre de 2010
En un mismo día
La confluencia de dos eventos
tuvo lugar aquel concreto día;
ambos fueron motivo de alegría
y más por el casual acontecimiento.
Un aniversario y un compromiso
en este mismo día coincidentes
son hechos que quizá recuerde siempre
como las dos hojas de la puerta de mi delirio.
Sobre un piso de albero
y el techo andaluz de nuestro andaluz suelo
en una tarde luminosa de Abril poeta
abrimos la verja de nuestra intimidad.
Hasta el otro día nos separó “un te quiero”
y el calor suave de aquel encuentro;
me llevé junto a tu sonrojo
el cristalino brillo de tus ojos.
Te acompañé toda la noche desde lejos
en la soledad de mi cama fría
sin poder conciliar el sueño
saboreando el regalo especial de tan significativo día.
J.Teodoro(Abril'2010)
Octubre'2010
tuvo lugar aquel concreto día;
ambos fueron motivo de alegría
y más por el casual acontecimiento.
Un aniversario y un compromiso
en este mismo día coincidentes
son hechos que quizá recuerde siempre
como las dos hojas de la puerta de mi delirio.
Sobre un piso de albero
y el techo andaluz de nuestro andaluz suelo
en una tarde luminosa de Abril poeta
abrimos la verja de nuestra intimidad.
Hasta el otro día nos separó “un te quiero”
y el calor suave de aquel encuentro;
me llevé junto a tu sonrojo
el cristalino brillo de tus ojos.
Te acompañé toda la noche desde lejos
en la soledad de mi cama fría
sin poder conciliar el sueño
saboreando el regalo especial de tan significativo día.
J.Teodoro(Abril'2010)
Octubre'2010
domingo, 1 de agosto de 2010
Abuelas respetables

Aquellas muchachas que un día amé
serán hoy unas abuelas respetables
que estarán próximas a la vejez…
¿Serán hermosas?
Quizá el tiempo hizo surcos en sus caras
llegando a encanecerles sus cabezas
pero inundándoles de amor sus almas…
madres y esposas.
No haber permanecido cerca de ellas
hace que las recuerde bellas, jóvenes,
alegres, tan divertidas como eran…,
dulces, preciosas.
Como si el tiempo no hubiera pasado
recuerdo sus semblantes, sus sonrisas,
sus edades, en torno a los veinte años…,
lindas, cual rosas.
Retumban sus risas en mis oídos,
veo de sus ojos las chiribitas
que a mí me taladraban los sentidos…,
meticulosas.
Hago trabajar mi imaginación
tratando de pintarles un retrato
pero no encuentro la definición
más luminosa.
Para mí, seguirán siendo chavalas
exultantes como la primavera,
amigas respetadas y queridas
por lo valiosas.
José Teodoro Pérez
Agosto, 2010
martes, 27 de julio de 2010
Puente entre dos mundos

Admiro la belleza femenina
en un cuerpo perfecto…, de mujer
que es de lo más bonito que hay que ver
cuando bien, sus proporciones combina.
Ella es la más perfecta obra divina
por su ternura y su bien hacer;
porque ella es …, tan elegante.., tan fina…
Amo a la mujer en su integridad
porque es el puente entre nuestros dos mundos,
que está en la Tierra pero anuncia el Cielo.
La mujer está pidiendo igualdad
cuando nos separan fosos profundos,
mas nosotros, ocupamos el suelo.
Ella es la joya de la Humanidad
a pesar de que haya hombres inmundos
que llenan su vida de desconsuelo.
J. Teodoro Pérez
Julio'2010.-
jueves, 8 de julio de 2010
Pañuelo de sirena

Vengo de tierra interior
para bañarme en tus playas
y, en toda mi vida anterior
nunca me acerqué hasta el Falla.
Andando por La Caleta
me encontré una caracola
que me miraba muy quieta;
estaba en la arena sola.
Me la puse en el oído
y me dio sueños de sirena
con un profundo zumbido
y una sensación amena.
De pronto sentí su frescor
que me fue la mar de grato
llenándome de temor;
no conocía aquel dato.
Oí una voz que decía:
ponme en el mar que es mi medio,
te cantaré una elegía
si me libras de este asedio”.
Dijo que el Sol la mataba
y que estaba allí perdida
porque una ola la arrastraba
y temía por su vida.
La coloqué con cuidado
unos pasos mar adentro;
estaba preocupado
por aquel extraño encuentro.
Pronto le perdí la pista;
me fui pensando en el hecho
volviendo atrás la vista
sintiendo pena en mi pecho.
De pronto una voz se oyó
tan dulce y tan bien timbrada…
como jamás oí yo,
tan tierna y bien afinada.
Se me puso por delante
una dama tan hermosa
que me impresionó bastante,
pues ella era muy preciosa.
Me llamó: ¡samaritano!
soy la humilde caracola
que has salvado con tu mano
al verme en la playa sola”.
Seré tu novia del mar,
deseo ser tu nereida
en este inmenso lugar
donde se encuentra mi vida”.
Yo, la besé caballero
y me besó agradecida
con tanta gracia y salero…,
y se marchó enseguida.
Me regaló su pañuelo
de lágrimas empapado;
lo guardo con mucho celo…
como prenda me ha quedado.
Ahora voy a La Palma,
me apoyo en la balaustrada
a mirar la mar en calma
por si la veo asomada.
Con mi caracola sueño
todas las horas del día
y por más que pongo empeño,
ya no tendré su alegría.
El Puerto de Sta. , Julio'2010
José Teodoro P.G.
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