domingo, 11 de septiembre de 2011

Corazón de hombre










Jamás he visto imágenes más bellas
que las de tu desnudez descuidada
sobre las sábanas de sutil tela
cuando dormitando te abandonabas
impunemente a echar la siesta
a sabiendas que nadie te observaba.
Eras una hermosa venus apuesta,
la cabeza en las manos recostada,
boca, labios-pasión, entreabierta,
barbilla partida, pastel de nata,
en tentadora posición enhiesta;
cuello de perdición en la almohada;
la melena en abandonada greña,
sobre hombros, fruta en sazón, madurada;
sobre tu pecho, tersas y gemelas
dos fuentes de pasión y amor cubiertas
por sueños morenos, fuego, candela
con que al viejo Zeus se le premiara,
el que probablemente no supiera
los dones con que le agasajaran.
Enfocando la vista a otra parcela
se ven dos envidiable piernas largas,
mármol torneado de cantera griega
más fina que el macael o el carrara;
dedos esculpidos…¡Mirón quisiera!
Entre las dos jónicas columnatas
que son del valle, sólidas laderas
se abre el monte de Venus deseada,
punto simétrico entre tus caderas,
triángulo del jardín de las hesperas,
base de un vientre, en donde confiadas
duermen su sueño mis locas quimeras.
Dones particulares que me abrasan,
conjunto monumental que me quema,
a la vez, mi fresca corriente de agua
en la que mi instinto animal abreva
y mi noble corazón de hombre te ama,
y tras admirar esta obra completa
me siento feliz, junto a ti, en la cama
esperando mientras que te despiertas
y confesarte a ti, mi bella dama
que no hay nadie que como yo te quiera
porque en ti no veo ninguna falta,
quizá sea porque tú no la tengas
y sabrás que sabría perdonarla
en el caso de que alguna tuvieras
porque tú, te has apoderado de mi alma.

Puerto de la Cruz, 03.03.2009
José Teodoro P., Septiembre'2011