domingo, 13 de junio de 2010

Un pequeño pañuelo




No me explico por qué te quiero tanto
si tu amor solo me ha dado quebranto,
has sido para mí como un encanto
inalcanzable.

Te conocí y disloqué mis sentidos
porque en ellos me dejaste encendidos
destellos para mí desconocidos;
fue muy agradable.

El tiempo no ha sido obstáculo
para distorsionarme el espectáculo
pues todavía hoy, apoyado en mi báculo
te veo amable.

Cuando te di mi alma y un beso, lloraste;
un pañuelo de seda te sacaste;
yo te lo pedí y tú me lo entregaste;
fue inenarrable.

Te dije que te quería y te di
el primer beso, aquel con el que abrí
el camino que tanto recorrí;
fue formidable.

Unas tiernas lágrimas te brotaron
que profundamente me impresionaron
pues mucho fue lo que significaron
por lo entrañable.

Te traté y me condujiste hasta el cielo;
aún conservo el pequeño pañuelo
con tus lágrimas, lo guardo con celo
¡Inolvidable!

Tuvimos vivencias muy interesantes;
nuestros amores fueron deslumbrantes
y nuestras maneras bastante elegantes
Era encomiable.

Nos parecía que nuestro futuro
era algo que teníamos seguro;
jamás sospechamos ningún apuro;
era admirable.

Pero densas nubes de desencuentro
ocuparon entre los dos el centro
desestabilizándonos por dentro;
¡Indeseable!

Sucumbimos a las adversidades
que coartaron nuestras libertades
acarreándonos contrariedades;
fue lamentable.

¿Qué fue de aquel, nuestro bello sentir?
¿Es que es normal, tener que vivir
lamentando no poder conseguir
lo deseable?

¿Es el recuerdo el único argumento
que ha de acompañarnos a paso lento
sin que recuperemos ni un momento?
¡Irremediable!

¿Se unirán de nuevo nuestros caminos
o seguiremos con otros destinos
por nuestras romerías, peregrinos?
Es más probable.

Un tesoro de infinito valor
ha sido para mí siempre tu amor
cuyos rescoldos me dan un calor
incalculable.

Te amo en la distancia con prudencia
como si estuvieras en mi presencia;
no puedo alejarte de mi conciencia,
es impensable.
El Puerto de Sta. Mª, Junio'10
J.Teodoro Pérez G.

sábado, 5 de junio de 2010

De otra manera



DE OTRA MANERA


Soñé que me llamabas,
volví la vista atrás,
mas nadie se encontraba
en todo aquel solitario lugar.

Soñé que nos encontramos,
¡bonita verdad!,
de unos enamorados
dispuestos a dejar la soledad.

Soñé que te besaba
y eso me enloquecía;
mis brazos te abrazaban
mientras que tus ojos me sonreían.

Soñé que me decías
que nunca te olvidara
porque tú sufrirías
si por algún motivo me alejara.

Soñé una vida plena
de amor y entendimiento;
tú eras mi compañera…,
peregrinos por un largo sendero.

Soñé cosas hermosas
que nunca sucedieron
puesto que fueron muy otras
las débiles ligas que nos unieron.

Me desperté intranquilo
bastante contrariado;
me vi dando un suspiro
frustrado por lo que había soñado.

Mi mente recorrió
en muy breves momentos
lo que fue de los dos
en pasados, no muy lejanos tiempos.

Me olvidé de soñar
porque estaba despierto;
vi la realidad
que era bien diferente a aquel sueño.

Soñar me permitió
poder recuperarte
según propia opinión,
de otra manera, unos cortos instantes.

Recojo la opinión
que expresó el gran poeta:
“Los sueños, sueños son”.
Yo digo que calientan la cabeza.

El Puerto de Sta. Mª, Junio'10
José Teodoro Pérez Gómez

miércoles, 2 de junio de 2010

Te amaré


Yo te amaré

Si puedes oírme, te pido atención,
hazlo, por favor, no te entretendré,
solo te diré para que recuerdes,
cuánto te amé.

He gastado casi todo mi tiempo
alimentando aquel viejo querer
que compartimos cuando éramos jóvenes;
siempre te amé.

Pasaron los años, casi la vida,
porque ya empezamos a envejecer
pero me quedan ilusión y fuerza,
te amo hoy también.

En los momentos de soledad,
ni siquiera tú me podías ver
cuando lamentaba que te marcharas,
también te amé.

Te quise en toda situación y circunstancia
cuando se fueron mis sueños de ayer
porque se perdieron mis esperanzas,
sí, yo te amé.

Nada más te pediré unos instantes,
después silente, me retiraré
cuando alivie mi alma comunicándote:
te amo, te amé.

Te amaré como hice siempre, amor mío,
llevándote conmigo cada vez,
luchando contra lo que era imposible;
yo te amaré.

Cuando tus ojos dejen de brillar
y las arrugas te cambien la tez,
cuando los años te cansen los miembros,
yo te amaré.

Mientras me quede aliento para pensar,
como hice toda mi vida, mujer,
aunque las manos me tiemblen cansadas,
¡Oh! yo te amaré.

Mientras me quede un hálito de vida
y mi voluntad quiera obedecer,
antes de dejar el mundo, diré:
yo te amaré, te amaré, te amaré…

El Puerro de Santa María, Sept.'08
José Teodoro Pérez
Colección:"Cristales grabados"

martes, 18 de mayo de 2010

Nuevas afirmaciones

NUEVAS AFIRMACIONES

Dije una vez que eras mi ilusión lograda
que tú eras mi complemento precioso,
pero también mi resignación diaria,
el sueño soñado de cada noche
que eras esperanza de mi mañana
que me diste alegría y emociones
junto a atracción y dicha desbordadas,
a cambio sería lo que quisieras
si tú con tu sonrisa me premiabas.

Hoy ratifico aquellas posiciones
pues yo era feliz porque tú me amabas,
pero añado nuevas afirmaciones,
pues las otras están ya muy alejadas.

No eres mi ilusión, sino mi recuerdo,
ni mi complemento al que tanto amaba;
más que mi resignación, mi fracaso,
un sueño que se convirtió en distancia,
una esperanza que no vio la luz;
tu alegría se me quedó callada,
pero aún me acuden las emociones;
tu atracción me permanece intacta
y la dicha se convirtió en tristeza.

Fuiste el amor de mi vida pasada,
el despertar al amor compartido,
la mano que llegó a tocar mi alma,
el edén donde reinaba el cariño,
que en forma generosa me entregabas.

Eres realidad inalcanzable,
eres mi posibilidad negada,
mi perenne y silente compañía,
eres a quien amé y me amaba
y también a quien amo todavía.

El Puerto de Santa María, Mayo'10
José Teodoro Pérez Gómez
Colección: "Alfareros del amor"

martes, 23 de febrero de 2010

Otro color

Amándote, totalmente entregado
transito los caminos de tu vida
con optimismo, siempre ilusionado
por agradarte.

He recorrido bastante trayecto
yendo permanentemente a tu lado
llevando una enorme carga de afecto
para entregarte.

Tú, siempre me prestaste atención
respondiendo amable a mis pretensiones;
me diste toda tu dedicación,
tras abordarte.

Me tratas con la mayor entereza
respondiendo con tu cariño y tu entrega
a los gestos que con delicadeza
supe mostrarte.

Me has dedicado mucho tiempo y amor
siempre amable, con generosidad
(tofo mi entorno tiene otro color),
sin inmutarte.

Siempre has estado pendiente de mí
desde que me rindiera a ti un buen día,
por lo cual permanezco aquí
sin dejar de amarte.

Quizá alguna vez hiciste balance,
dime a qué lado inclinó tu balanza,
mas no vayas a pasar un mal trance,
yo quiero amarte.

No tengo mi balanza equilibrada
pues hacia tu cariño está inclinada
y, ¡ es tanto lo que la tengo desviada…
hacia tu parte!

Es tan importante la inclinación
con la que me siento orientado a ti
que no hay lugar en mi imaginación
para olvidarte.

Dime si correctamente atendida
te has sentido en esta travesía;
yo he procurado en esta partida
siempre alegrarte.

Dime si te sientes feliz también
como me siento contigo…, dichoso;
yo he intentado que tú te sientas bien
desde mi parte.

El Puerto de Sta. Mª, 21.02.2010
Colección:"Alfareros del amor"
José Teodoro Pérez Gómez

lunes, 28 de diciembre de 2009

Café, pastas y besos




El día está gris, cano
por el tiempo propio de Diciembre,
todo es del color de la niebla,
la piel de nuestras caras acusa el frío
fino, como filo de navaja,
que corta el aliento.
El vaho de la respiración
empaña los cristales
de la terraza paciente.
La tarde invita
a la tertulia ante el hogar caliente.
Huyendo del mal tiempo
dejo la bufanda y el chaquetón en el perchero
y me acerco al fuego,
me caliento las manos:
cojo mis cuartillas, escribo unos versos,
mientras tomo un café caliente,
humeante y negro.
Es sábado, suena el teléfono;
es tu voz, que bien conozco;
me dices si tengo tiempo
para acompañarte a unos recados
pues no quieres ir sola con este tiempo;
que estás sola el fin de semana
porque tus padres han ido al pueblo
y te han dejado encargada del predio,
que has de hacer unas compras,
dos o tres detalles concretos
y si pudiera acompañarte,
sería estupendo.
¿Cómo iba a negarme
a estar con mi complemento
máxime si íbamos a ganar unas horas
a la de nuestro habitual encuentro?
Te digo que estaré contigo en un momento;
con el coche, en unos minutos
de nada…, enseguida llego.
Me esperas en tu portal
con el apropiado atuendo
que incluye paraguas, guantes
y un sofisticado chubasquero.
Nos saludamos (prescriptivo beso)…
¿Adónde vamos? Me intereso.
Dices que a unos mandados, al centro,
que terminaremos pronto
y que me llamas para compartir el tiempo
porque estás sola y porque nos queremos,
y en vez de estar cada uno por su lado,
juntos, mejor estaremos.
Me preguntas si hacía algo importante,,
te digo que no . “escribía unos versos,
pero los continuaré luego,
pues no lo dudes, para mí, tú eres lo primero”.
Hicimos tus recados en un momento,
te pregunté si te quedaba tiempo;
contestaste. “todo el fin de semana para ti lo tengo”;
tu respuesta afirmativa, era una oferta
que no podía rechazar;
me puse muy contento.
Te invité a tomar un café
en una cafetería elegante
(dejé el mío que estaba ardiendo),
que distaba de allí solo unos metros;
nos sentamos en un reservado
frente a un ventanal la mar de coqueto,
donde iban las parejas a sus parlamentos
buscando la intimidad
en sus particulares encuentros;
era un sitio público, relativamente discreto.
Tomamos café, pastas y besos;
nuestras manos enlazadas
nos dan amor y calor a nuestros cuerpos,
mientras el reloj corría
robando horas al tiempo.
Te acompañé hasta tu casa,
ya era de noche, el cielo estaba muy negro.
Me invitaste a pasar adentro
porque era la hora de la cena
y ya tenías los platos puestos;
querías darme una sorpresa,
cenaríamos íntimamente
a la luz de dos candelabros con velas
en un ambiente que creaste
con una personalidad estupenda.
De buen vino acompañaste los alimentos
que habías preparado con delicadeza,
con buen gusto, pulcritud y esmero.
Tuvimos una larga velada
al calor de tus braseros.
Supe que no iba a marcharme
porque esos eran nuestros deseos.
Trombas de agua estaban cayendo
y el frío era muy intenso
por lo que era temerario
marcharme con lo que estaba lloviendo,
además de que estabas muy sola
“y que te daba mucho miedo,
solo mi compañía te haría perderlo…”
Me pediste que me quedara
que había sitio para pasar la noche,
pero los dos sabíamos que esas palabras
eran una excusa vana
para propiciar un íntimo encuentro.
Nos tomamos una copa,
comentamos el acontecimiento
para terminar en tu alcoba
entre tus sábanas durmiendo,
pues no pude aceptar el otro cuarto
que me habías ofrecido hacía un momento,
ya que yo deseaba tenerte entre tus lienzos
igual que tú querías el contacto de mi cuerpo.
La noche acortó su tiempo
porque estuvimos ocupados
en compartirnos y querernos
en una entrega constante
mientras la lluvia murmuraba
en los cristales de tu cierro
cayendo en canales por el tejadillo
hasta chocar contra el suelo,
en tanto que la suavidad de tu piel
y el calor que te emergía de dentro,
eran una sinfonía
para los apetitos de mi ego
para acoplarnos completamente
en armónicos deseos
con la complicidad de la noche
y la permisividad del acontecimiento,
dando rienda suelta
al amor guardado en nuestros jóvenes pechos.
El Puerto de Santa María, Diciembre'2009
Colección. "Alfareros del amor"
J. Teodoro Pérez Gómez

viernes, 11 de diciembre de 2009

Senda de flor y palmas

SENDA DE FLOR Y PALMAS
Felicitación

Te deseo que el estado normal
en el que constante se encuentre tu alma
sea de serenidad y calma,
que seas feliz de modo formal.

Que te encuentres libre de todo mal,
que andes por senda de flor y palma
y que nunca carezcas de una talma
para protegerte del temporal.

Que esté lleno de paz tu entorno
y te encuentres entre quienes te quieren
y estés presto a servir a los demás.

Que tengas como el mejor adorno
la disponibilidad que prefieren
quienes creen en ti cada vez más.
El Puerto de Santa María, Dic.'2009
J.Teodoro Pérez