Una lágrima de orgullo
Siempre me ha acompañado
aquella lágrima que me lloraste
por aquel beso educado
que tú me regalaste
por mi amor declarado que aceptaste.
Lágrima que rozó
mis labios jóvenes y temblorosos
y que significó
uno de los hermosos
de ti para mí, momentos honrosos.
La lágrima de orgullo
que todavía altera mi entereza
pues fue como un capullo
que con delicadeza
me entregaste en prueba de grandeza.
Porque era para mí
un gesto generoso por tu parte,
el cual yo recibí
dispuesto para amarte
con la intención de, jamás olvidarte.
Lágrima cristalina,
perla transparente de mi emoción,
piedra preciosa fina,
joya de mi pasión,
tesoro guardado en mi corazón
El Puerto de Santa María, Marzo'2 009
José Teodoro Pérez Gómez
viernes, 20 de marzo de 2009
lunes, 9 de marzo de 2009
Pública firmeza

Momentos importantes, que en la vida,
han traído a los hombres emociones
que han debido, en bastantes ocasiones,
dominar de una manera fingida.
AL varón no le estaba permitida
cierta clase de manifestaciones,:
gemir, sollozar y, otras expresiones
de debilidad, le eran prohibidas.
Siempre debía mostrar entereza,
rectitud, integridad, compostura
y, aunque se derrumbara de tristeza
debía permanecer de una pieza,
lo que le traía mucha amargura.
llanto privado y pública firmeza.
El Puerto de Santa María, 24.10.2 007.
José Teodoro Pére4z Gómez
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